Ejercicio de
Estilo. A.
Desperté envuelto
en una oscura sinfonía de colores. La sobredosis de Introspectina de 200 Mg
solo me produjo un profundo sueño que ha durado desde las diez de la noche de
ayer hasta las once de la noche de hoy. Me ha costado esfuerzo moverme …, iluminado por la luz de la calle que ingresa por mi ventana y
con la camisa blanca empapada de sudor. Mi negro pantalón aun esta ajustado por
la correa y aun llevo puestos los zapatos. Tengo la visión de una marea roja
que se torna azul y luego verde ante mis ojos. Apenas empiezo a levantarme …
En los parlantes de
mi Lap Top, va sonando Cities in dust de Siouxsie & The Banshees;
puntualmente del álbum Tinderbox. (y luego, Lullaby!) Recuerdo la primera vez
que leí a Elias Canetti (o fue quizá, la autobiografía de Marcel Reich-Ranicki)
fue una impresión, una modulación de la atmósfera, una mirada intelectual
comparable a subir las escaleras de un edificio antiguo, en una avenida de
tráfico pausado, como General Canevaro, en Lince, a unas cuadras de mi casa:
pistas de asfalto, veredas de cemento pulido, muros sucios del hollín expulsado
por los viejos ómnibus y el cielo siempre gris (sin importar la estación del
año)
He tomado un baño
con aguas heladas. Escucho el nocturno canto de las palomas en la ventana. He
cenado arroz graneado con pollo cocido y jugo de veterraga fresca. Por la
ventana, de acuerdo con estas fechas de fines de mes, observo que la luna esta
en cuarto creciente. Me siento en mi escritorio y continuo con las fichas de
Robert Graves y Mircea Eliade –por cierto, la sobredosis de Introspectina no
fue intento de suicidio, solo fue un desesperado deseo de estimular la
actividad onírica durante el sueño. Intento fallido--.

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